viernes, 1 de noviembre de 2013

"Las condiciones están dadas" decían...

Va a ser un año de la instalación de la mesa de negociación con las FARC en La Habana y no se han visto mayores avances en el proceso de paz. Los principales beneficiados de las negociaciones hasta este momento, son los cabecillas de las FARC. Y esto no parece que fuera a cambiar.

 Si antes del 2010 los integrantes de la mencionada guerrilla, no tenían cabida en ningún medio de comunicación porque eran mundialmente reconocidos como un grupo narco-terrorista, gracias a las negociaciones en el Caguán con el ex presidente Andrés Pastrana y a la persecución iniciada contra esos insurgentes por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, hoy por hoy, y gracias a la política implementada por el actual Gobierno colombiano, son tenidos como unos ideólogos comunistas perseguidos por la extrema derecha de Colombia, y con bastante frecuencia los tenemos que soportar aleccionando sobre la paz en Colombia y el modelo de Estado perfecto.

Mientras por un lado, el Gobierno de Juan Manuel Santos, tilda de “enemigos de la paz” y “buitres de la muerte” a los opositores de las negociaciones en Cuba, por el otro, los medios de comunicación transmiten a diario, los pronunciamientos de los negociadores de la guerrilla.  Se supone que en este momento, en la isla caribeña se está negociando la participación política de las FARC. Tal afirmación parece, por decir lo menos, un cuento de vaqueros: todas las mañanas, tienen cabida en prensa, radio y televisión, las posturas políticas del grupo insurgente.  Se atreven incluso, a criticar al Gobierno de paso, el cual sigue, ni corto ni perezoso, sentado en la mesa con ellos.

                Entre los últimos pronunciamientos de la mencionada guerrilla durante el mes pasado, encontramos, entre otras cosas, fuertes críticas contra lo que ellos llaman la extrema derecha: Uribe Centro Democrático y el Procurador General de la Nación. Por un lado, a los integrantes del movimiento Uribe Centro Democrático, los llamaron “buitres de la muerte” porque son partidarios de arrinconarlos hasta que se rindan.

                Los de las FARC ¿son palomas de la paz? Veamos: en sólo el mes de Octubre fueron reportados alrededor de 15 atentados terroristas en cabeza de las FARC, los cuales dejaron decenas de muertos, heridos y desplazados en los departamentos de Arauca, Antioquia y Norte de Santander, entre otros.

                No siendo suficiente lo anterior, acusan al Procurador General de la Nación de abusar del poder. El abuso parece consistir en sancionar a la ex senadora Piedad Córdoba por faltas establecidas como tales en el ordenamiento jurídico nacional. Otro abuso del Ministerio Público se materializa en haber iniciado una investigación contra el actual Alcalde de Bogotá D.C., Gustavo Petro, por la ‘estrategia’ de aseo implementada en el distrito capital durante el mes de diciembre del 2012.

                Y mientras tanto en el sur-oriente colombiano haciendo uso del poder que respaldan las armas que ilegalmente portan, limitan los derechos de la población civil: en Putumayo fueron cerrados los templos católicos y prohibida la celebración de los ritos religiosos, así como las visitas a las veredas por parte de los obispos, quienes durante las últimas semanas del mes fueron expulsados al son de las amenazas. Por otro lado, en Nariño, después de haber atentado contra  una torre de energía eléctrica, dejaron sin luz a los habitantes de Tumaco. Así transcurrieron varias semanas. Pero ellos son ‘el ejército del pueblo’.

Los opositores al proceso que se adelanta en Cuba previeron lo que está sucediendo, mientras la mesa “sigue adelante”, y a la frase “las condiciones están dadas”, aquellos respondían que hacían falta garantías: libertad para todos los secuestrados y el desarme de los insurgentes, como primeras medidas.

Se equivocaron: no era que faltaran garantías, era que no había, ni hay garantías para seguir adelante con los diálogos en Cuba (lo anterior sin recordar las armas artesanales incautadas hace unas semanas). Si esas acciones hubieran tenido lugar, muy seguramente el panorama sería muy distinto: las FARC no tendrían más opción que rendirse.

Pero a estas alturas del camino, los menos están interesados en pararse de la mesa son ellos: tienen todas las garantías para hacer proselitismo político, así actualmente no tengan una sola curul en el Congreso; y están viviendo como reyes en La Habana a costa de los colombianos, mientras esos mismos colombianos, son desplazados por la violencia que ellos encabezan.

Ante el desolador panorama no faltan quienes insisten con terquedad, que el conflicto en Colombia se acaba negociando la paz (¡como si la paz se negociara!), al tiempo que se negocian también las instituciones, el ordenamiento jurídico: ¡EL PAÍS! Y es que en mis clases de Introducción al Derecho y de Derechos Humanos, me ensañaron que los derechos no se negocian, se exigen, y más aún si tienen el carácter de fundamentales (la paz es un derecho fundamental de tercera generación); y en Derecho Constitucional colombiano que no podrán ocupar cargos públicos aquellas personas que han cometido delitos con la intensión se causar daño a otro (dolo).

Por otro lado, en clase de Derecho Internacional Humanitario, supe que la población civil, los agentes religiosos y aquellos que prestan servicios sanitarios son personal protegido, y por ende no pueden ser atacados en tiempo de guerra. Adicional a eso, en clase de Derecho Penal me enseñaron que cuando alguien lesiona uno de mis derechos, debe pagar una pena, y en Derecho Procesal Penal aprendí que la pena se rebaja (no se negocia), cuando el reo contribuye a aminorar el daño causado con su crimen.   

En La Habana ocurre todo lo contrario. La ilegalidad del proceso de paz con las FARC es evidente, pero “las condiciones están dadas”, decían, al igual que finalizando la década de los 90’s y a principios del segundo milenio. El orden jurídico colombiano se lo ponen de ruana burócratas corruptos, políticos y terroristas, y lo usan según les convenga: toman lo que les sirve para sus fines, y lo que no, hacen de cuenta que no existe, o lo derogan con cualquier acto amparado en presunción legalidad. Hoy la oligarquía tradicional aliada con una neo-oligarquía naciente, repite el mismo discurso que vienen repitiendo hace 15 años, cuando se habla de una mesa de diálogo con el ELN.

¿El aporte es creer? ¡No! ¡El aporte es abrir los ojos, dejar de ser ingenuos y darse cuenta que la historia con las FARC se repite una y otra vez! ¡Que no ha existido, no existe y no existirá voluntad de paz en los cabecillas de las FARC! ¡El aporte es dejar la demagogia, ponerse manos a la obra y arrinconar a los terroristas hasta que no tengan más opción que rendirse! ¡Es una vil mentira que esperar a que, con su delincuencia en serie, rindan al pueblo colombiano con el respaldo de la Administración, sea un aporte! ¡No más mentiras! Las condiciones están dadas, para las FARC...