Introducción
El gobierno colombiano, en cabeza
del presidente Juan Manuel Santos, ha anunciado su voluntad negociadora con el
Ejército de Liberación Nacional, ELN, justo un día después de haber sido puesto
en libertad el ciudadano canadiense, Jernoc Wobert, secuestrado
durante 7 meses por la mencionada guerrilla. El presidente Santos, había
condicionado el establecimiento de una mesa de negociación con el ELN, a la
liberación del mencionado canadiense. Cumplida la condición, el presidente no
se hizo esperar y anunció que está listo para iniciar un proceso de paz con dicho
grupo.
El ánimo conciliador del presidente
y, según percibe el gobierno nacional, del ELN, se presenta en un momento poco favorable
para el país: en pleno paro nacional por la crisis agraria que se vive
actualmente en Colombia. Da la impresión de que el presidente
Santos está usando la negociación de la paz, como ‘cortina de humo’ para
ocultar otros problemas sociales que atraviesa el país. Adicional a ello, una
salida negociada del conflicto, ha perdido credibilidad para los colombianos, en
vista de que los diálogos con las FARC se extendieron más de lo previsto por gobierno.
Pronto se cumplirá un año de instalada la mesa y no se ha recorrido ni la mitad
del camino.
En vista de lo anterior, vale la
pena analizar que dijeron los medios sobre el anuncio de una mesa de negociación con el ELN.
Para el efecto se revisaron las ediciones digitales de ‘El Tiempo’ y ‘El
Colombiano’, de Bogotá y Medellín respectivamente. Fueron tomadas las
publicaciones del miércoles 28 de Agosto de 2013, día en que fue puesto en
conocimiento de la opinión pública el ánimo negociador del gobierno, y del
domingo 1 de Septiembre, domingo inmediatamente posterior al mencionado
anuncio. Debido a la escases de artículos encontrados para dichas fechas, se
intentó ampliar la información teniendo en cuenta el domingo 8 de septiembre
del mismo año.
1. Resultados estadístico de la revisión
1. Resultados estadístico de la revisión
Al hacer una revisión cuidadosa de
las ediciones digitales de ‘El Tiempo’ y ‘El Colombiano’, se encontraron un
total de seis (6) publicaciones. Cuatro (4) correspondieron a la edición de ‘El
Colombiano’ y dos (2) a la de ‘El Tiempo’. El último diario mencionado, publicó
una (1) noticia el 28 de Agosto de 2013 anunciando la intención de instalar una
mesa de negociación con el ELN, y otra el domingo 8 de Septiembre, en la que hace
referencia a la urgencia que existe en iniciar el proceso de paz con el ELN.
Por su parte ‘El Colombiano’ hizo
tres (3) publicaciones para el miércoles 28 de Agosto de 2013, y una (1) para
el domingo 1 de Septiembre, esta última relativa a la dificultad que representará
aplicar el marco jurídico para la paz. De las publicaciones tenidas en cuenta
para el análisis, dos (2) fueron noticias y cuatro (4) reportajes.
2 Análisis de resultados
2 Análisis de resultados
De los seis (6) artículos
consultados para saber cómo cayó a la opinión pública el anuncio de unos
posibles diálogos con el ELN el 83,3%, planteo una posición favorable frente a
una mesa de negociación con el ELN. Cabe
reconocer que las publicaciones tratan de ser imparciales, sin embargo, dejan
ver su apoyo al Gobierno puesto que la información que presentan es acerca de
lo que opinan el Gobierno, el ex comisionado para la paz del ELN, ‘Felipe
Torres’ y otros sectores políticos perteneciente a la Unidad Nacional. Ninguno
de los artículos, pone en conocimiento de los lectores la opinión de los
opositores de la política ejecutada durante el último año por el presidente
Juan Manuel Santos.
Apenas el 16,7% de los artículos
deja ver una posición desfavorable para el proceso de paz con el ELN, al hacer
referencia a la dificultad que
representará aplicar el marco jurídico para la paz, en razón de las
condenas que los organismos internacionales, han impuesto a los máximos jefes
guerrilleros de las FARC y el ELN. No se puede pasar por alto, el hecho de que
el 0,0% de la información registrada haya manifestado una posición imparcial.
Esta podría tomarse como una señal de que el país está polarizado: la gente está o no está de
acuerdo con 'firmar la paz', en este momento en Colombia no se encuentran medias
tintas.
A pesar de lo anterior, no es
posible decir que las publicaciones realizadas por los diarios objeto de
estudio, dejen en evidencia la opinión real del electorado. Los colombianos en
general, perciben que los diálogos con las FARC en La Habana han sido un
fracaso. La demora en llegar a un acuerdo y la mano tan blanda con la que el gobierno
está tratando a los cabecillas de las FARC, han indignado tanto a los
colombianos que, según las últimas encuestas, ni siquiera el veinte por ciento
(20%) votarían por él para que sea reelegido. Sin embargo, los representantes
del Gobierno insisten en darle una salida negociada al conflicto.
Pero lo más grave no es la terquedad
con que el Gobierno defiende su política, lo realmente grave son las razones
con las que pretende dar respaldo a una negociación con el ELN: la liberación
de un ciudadano canadiense. El mismo discurso que presentaron algunos sectores
políticos, para que los colombianos aceptaran una negociación con las FARC, ahora
el Gobierno lo presenta para que se avale un diálogo con el ELN: las
condiciones están dadas. ¿Cuáles son las condiciones? ¿Las mismas que había
cuando se dio inicio a los diálogos con las FARC? ¿La liberación de un
ciudadano canadiense es garantía para dar inicio a unos diálogos de paz?
El Presidente, para hacer de cuenta
que está de mano dura con los guerrilleros exigió la liberación de un ciudadano
canadiense, ¿acaso los cientos de ciudadanos colombianos secuestrado por el
grupo guerrillero “no existen”? Una de las principales críticas que se le
hicieron a Juan Manuel Santos cuando anunció los diálogos en La Habana fue esa:
no hay garantías, las FARC deben liberar a todos los secuestrados y dejar las
armas. Por parte del ELN no se percibe una actitud distinta a la de las FARC hace
un año y sin embargo, desde el Gobierno consideran que las condiciones están
dadas.
Al igual que hace poco más de un
año, hoy faltan muestras contundentes por parte de los delincuentes, y así el
Gobierno quiera hacer aparecer que las hay, para los colombianos es evidente
que no, y la liberación de un canadiense no garantiza nada, ni siquiera que
estén dispuestos a liberar a los ciudadanos colombianos que tienen en su poder
hace años.
No obstante para el Presidente ese
gesto es importantísimo, y suficiente para ver en él la voluntad negociadora
del ELN y anunciar una mesa de negociación. Para los colombianos, semejante
declaración del Gobierno no tiene presentación, entre otras cosas porque está
diciendo exactamente lo mismo que dijo un ex comisionado para la paz del mismo grupo:
Carlos Arturo Velandia, alias ‘Felipe Torres’, en una entrevista reportada por
‘El Colombiano’, en su edición digital el 28 de Agosto de 2013 en dos
publicaciones.
Según reporta ‘El Colombiano’,
‘Felipe Torres’ consideró varias cosas que vale la pena resaltar, para tener
un posible acercamiento a la posición del ELN. Tanto Juan Manuel Santos como Carlos Arturo
Velandia, consideran que: i) la liberación del canadiense es muestra de la voluntad
conciliadora del ELN, es así como se hacen palpables las condiciones para
sentarse a negociar la paz, ii) los tiempos se están agotando, la paz hay que
lograrla antes del 2014, iii) los diálogos con el ELN deben empezar cuanto
antes.
En cuanto a la primera coincidencia
no hay mucho que agregar, es sencillamente vergonzoso que el Presidente quiera
decir, que los ciudadanos colombianos secuestrados por el ELN “no existen”, así
como tampoco existen los de las FARC. En cuanto a los tiempos, algunos sectores
hablan de que el tiempo se agota ¿para
quién? El presidente dice que para las FARC, respaldándose en la paciencia de
los colombianos que se agota, sin tener en cuenta que él mismo se encargó de
colmarla desde hace un año. No en vano se programa una rechifla para él siempre que confirma su asistencia a un evento público. Otros sectores afirman que el tiempo se agota para
el presidente.
Parece más razonable la tesis de que
el tiempo se agota para el presidente. Al fin y al cabo, si Juan Manuel Santos
no es capaz de firmar la paz antes del 2014 ¿las FARC y al ELN qué pueden perder? Por su parte las FARC, ya
tienen lo que buscaban y más: se armaron hasta los dientes, han adquirido
bastante visibilidad mediática a nivel mundial durante el último año (hasta
wikipedia habla de los diálogos en La Habana), han retomado el control en
departamentos tales como Arauca y Cauca, lo demuestran las emboscadas
ejecutadas contra más de 20 militares en dichos lugares, por las mismas fechas
en que se hizo el anuncio de la negociación de la paz con el ELN. No está lejos
pensar que este grupo, pretenda valerse de los diálogos para lo mismo que se
están sirviendo las FARC.
Que al presidente es a quien se le
acaba el tiempo, lo dijo también Velandia en la entrevista citada: el
presidente debe acelerar la marcha para que los tiempos no se le venzan y los
tiempos de un proceso de paz son más largos que los que tiene el presidente.
¿Qué implicaciones tiene el acelerar la
marcha? ¿Más concesiones para las FARC y otras tantas para el ELN? Está
claro para los colombianos, que quienes ponen las condiciones en la mesa son
los guerrilleros, y también está claro que si Juan Manuel Santos no las acepta,
ellos lo coaccionan diciendo que van a decir la verdad sobre los acuerdos
logrados.
Por su parte el presidente tiene
mucho que perder, si no muestra avances importantes antes del 2014: nada más y
nada menos que la reelección. A los colombianos ya se les agotó la paciencia
por la lentitud de los diálogos en La Habana, por la mano tan blanda que el
gobierno usa con los delincuentes y por ineficiencia del mandatario para
enfrentar los problemas sociales.
En este punto, Velandia coincide con
la mayoría de los colombianos, lo relata ‘El Colombiano’ en una publicación del
28 Agosto de 2013 titulada “Diálogos
entre Gobierno y ELN están cerca”, así: “"Si el Gobierno no resuelve
los conflictos sociales de ahora (...) difícilmente podrá resolver el conflicto
armado en Colombia", afirmó, al alertar de la contradicción que representa
ante la sociedad que el Ejecutivo trate con "mano dura" al campesino
y con "mano blanda" al guerrillero.”
La urgencia de dar inicio a una mesa
de negociación con el ELN, es el otro punto coincidente. Por un lado, el
presidente insiste en que es urgente, pero en ninguna de sus intervenciones ha
dicho la razón. No sería descabellado pensar que la urgencia tiene una relación cercana con su reelección.
Por su parte Velandia, considera que para el ELN, es vital que los diálogos
tengan inicio cuanto antes puesto que, en caso de que se firme la paz con las
FARC, el ejército colombiano se dedicaría a perseguir en exclusiva al ELN y esa
guerrilla no está en condiciones de soportar una arremetida militar tan potente
contra ellos, puesto que no tienen ni armas ni hombres.
Es así como el discurso que el presidente
presentó hace un año para entrar en negociaciones con las FARC, no sólo se
repite hoy para instalar una mesa de negociación con el ELN, sino que es el
mismo que presenta el ex comisionado para la paz del ELN, Carlos Arturo
Velandia, alias ‘Felipe Torres’: las condiciones están dadas porque i) los
delincuentes cumplieron con liberar un secuestrado, y ii) el ELN no es el mismo
de hace algunos años: está debilitado militarmente y es una guerrilla con pocos
integrantes.