viernes, 1 de noviembre de 2013

"Las condiciones están dadas" decían...

Va a ser un año de la instalación de la mesa de negociación con las FARC en La Habana y no se han visto mayores avances en el proceso de paz. Los principales beneficiados de las negociaciones hasta este momento, son los cabecillas de las FARC. Y esto no parece que fuera a cambiar.

 Si antes del 2010 los integrantes de la mencionada guerrilla, no tenían cabida en ningún medio de comunicación porque eran mundialmente reconocidos como un grupo narco-terrorista, gracias a las negociaciones en el Caguán con el ex presidente Andrés Pastrana y a la persecución iniciada contra esos insurgentes por el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, hoy por hoy, y gracias a la política implementada por el actual Gobierno colombiano, son tenidos como unos ideólogos comunistas perseguidos por la extrema derecha de Colombia, y con bastante frecuencia los tenemos que soportar aleccionando sobre la paz en Colombia y el modelo de Estado perfecto.

Mientras por un lado, el Gobierno de Juan Manuel Santos, tilda de “enemigos de la paz” y “buitres de la muerte” a los opositores de las negociaciones en Cuba, por el otro, los medios de comunicación transmiten a diario, los pronunciamientos de los negociadores de la guerrilla.  Se supone que en este momento, en la isla caribeña se está negociando la participación política de las FARC. Tal afirmación parece, por decir lo menos, un cuento de vaqueros: todas las mañanas, tienen cabida en prensa, radio y televisión, las posturas políticas del grupo insurgente.  Se atreven incluso, a criticar al Gobierno de paso, el cual sigue, ni corto ni perezoso, sentado en la mesa con ellos.

                Entre los últimos pronunciamientos de la mencionada guerrilla durante el mes pasado, encontramos, entre otras cosas, fuertes críticas contra lo que ellos llaman la extrema derecha: Uribe Centro Democrático y el Procurador General de la Nación. Por un lado, a los integrantes del movimiento Uribe Centro Democrático, los llamaron “buitres de la muerte” porque son partidarios de arrinconarlos hasta que se rindan.

                Los de las FARC ¿son palomas de la paz? Veamos: en sólo el mes de Octubre fueron reportados alrededor de 15 atentados terroristas en cabeza de las FARC, los cuales dejaron decenas de muertos, heridos y desplazados en los departamentos de Arauca, Antioquia y Norte de Santander, entre otros.

                No siendo suficiente lo anterior, acusan al Procurador General de la Nación de abusar del poder. El abuso parece consistir en sancionar a la ex senadora Piedad Córdoba por faltas establecidas como tales en el ordenamiento jurídico nacional. Otro abuso del Ministerio Público se materializa en haber iniciado una investigación contra el actual Alcalde de Bogotá D.C., Gustavo Petro, por la ‘estrategia’ de aseo implementada en el distrito capital durante el mes de diciembre del 2012.

                Y mientras tanto en el sur-oriente colombiano haciendo uso del poder que respaldan las armas que ilegalmente portan, limitan los derechos de la población civil: en Putumayo fueron cerrados los templos católicos y prohibida la celebración de los ritos religiosos, así como las visitas a las veredas por parte de los obispos, quienes durante las últimas semanas del mes fueron expulsados al son de las amenazas. Por otro lado, en Nariño, después de haber atentado contra  una torre de energía eléctrica, dejaron sin luz a los habitantes de Tumaco. Así transcurrieron varias semanas. Pero ellos son ‘el ejército del pueblo’.

Los opositores al proceso que se adelanta en Cuba previeron lo que está sucediendo, mientras la mesa “sigue adelante”, y a la frase “las condiciones están dadas”, aquellos respondían que hacían falta garantías: libertad para todos los secuestrados y el desarme de los insurgentes, como primeras medidas.

Se equivocaron: no era que faltaran garantías, era que no había, ni hay garantías para seguir adelante con los diálogos en Cuba (lo anterior sin recordar las armas artesanales incautadas hace unas semanas). Si esas acciones hubieran tenido lugar, muy seguramente el panorama sería muy distinto: las FARC no tendrían más opción que rendirse.

Pero a estas alturas del camino, los menos están interesados en pararse de la mesa son ellos: tienen todas las garantías para hacer proselitismo político, así actualmente no tengan una sola curul en el Congreso; y están viviendo como reyes en La Habana a costa de los colombianos, mientras esos mismos colombianos, son desplazados por la violencia que ellos encabezan.

Ante el desolador panorama no faltan quienes insisten con terquedad, que el conflicto en Colombia se acaba negociando la paz (¡como si la paz se negociara!), al tiempo que se negocian también las instituciones, el ordenamiento jurídico: ¡EL PAÍS! Y es que en mis clases de Introducción al Derecho y de Derechos Humanos, me ensañaron que los derechos no se negocian, se exigen, y más aún si tienen el carácter de fundamentales (la paz es un derecho fundamental de tercera generación); y en Derecho Constitucional colombiano que no podrán ocupar cargos públicos aquellas personas que han cometido delitos con la intensión se causar daño a otro (dolo).

Por otro lado, en clase de Derecho Internacional Humanitario, supe que la población civil, los agentes religiosos y aquellos que prestan servicios sanitarios son personal protegido, y por ende no pueden ser atacados en tiempo de guerra. Adicional a eso, en clase de Derecho Penal me enseñaron que cuando alguien lesiona uno de mis derechos, debe pagar una pena, y en Derecho Procesal Penal aprendí que la pena se rebaja (no se negocia), cuando el reo contribuye a aminorar el daño causado con su crimen.   

En La Habana ocurre todo lo contrario. La ilegalidad del proceso de paz con las FARC es evidente, pero “las condiciones están dadas”, decían, al igual que finalizando la década de los 90’s y a principios del segundo milenio. El orden jurídico colombiano se lo ponen de ruana burócratas corruptos, políticos y terroristas, y lo usan según les convenga: toman lo que les sirve para sus fines, y lo que no, hacen de cuenta que no existe, o lo derogan con cualquier acto amparado en presunción legalidad. Hoy la oligarquía tradicional aliada con una neo-oligarquía naciente, repite el mismo discurso que vienen repitiendo hace 15 años, cuando se habla de una mesa de diálogo con el ELN.

¿El aporte es creer? ¡No! ¡El aporte es abrir los ojos, dejar de ser ingenuos y darse cuenta que la historia con las FARC se repite una y otra vez! ¡Que no ha existido, no existe y no existirá voluntad de paz en los cabecillas de las FARC! ¡El aporte es dejar la demagogia, ponerse manos a la obra y arrinconar a los terroristas hasta que no tengan más opción que rendirse! ¡Es una vil mentira que esperar a que, con su delincuencia en serie, rindan al pueblo colombiano con el respaldo de la Administración, sea un aporte! ¡No más mentiras! Las condiciones están dadas, para las FARC...

viernes, 4 de octubre de 2013

El Gobierno colombiano anuncia una mesa de negociación con el ELN. ¿Qué hay detrás?

Introducción

            El gobierno colombiano, en cabeza del presidente Juan Manuel Santos, ha anunciado su voluntad negociadora con el Ejército de Liberación Nacional, ELN, justo un día después de haber sido puesto en libertad el ciudadano canadiense, Jernoc Wobert, secuestrado durante 7 meses por la mencionada guerrilla. El presidente Santos, había condicionado el establecimiento de una mesa de negociación con el ELN, a la liberación del mencionado canadiense. Cumplida la condición, el presidente no se hizo esperar y anunció que está listo para iniciar un proceso de paz con dicho grupo.

            El ánimo conciliador del presidente y, según percibe el gobierno nacional, del ELN, se presenta en un momento poco favorable para el país: en pleno paro nacional por la crisis agraria que se vive actualmente en Colombia. Da la impresión de que el presidente Santos está usando la negociación de la paz, como ‘cortina de humo’ para ocultar otros problemas sociales que atraviesa el país. Adicional a ello, una salida negociada del conflicto, ha perdido credibilidad para los colombianos, en vista de que los diálogos con las FARC se extendieron más de lo previsto por gobierno. Pronto se cumplirá un año de instalada la mesa y no se ha recorrido ni la mitad del camino.
            
          En vista de lo anterior, vale la pena analizar que dijeron los medios sobre el anuncio de una mesa de negociación con el ELN. Para el efecto se revisaron las ediciones digitales de ‘El Tiempo’ y ‘El Colombiano’, de Bogotá y Medellín respectivamente. Fueron tomadas las publicaciones del miércoles 28 de Agosto de 2013, día en que fue puesto en conocimiento de la opinión pública el ánimo negociador del gobierno, y del domingo 1 de Septiembre, domingo inmediatamente posterior al mencionado anuncio. Debido a la escases de artículos encontrados para dichas fechas, se intentó ampliar la información teniendo en cuenta el domingo 8 de septiembre del mismo año.

1.    Resultados estadístico de la revisión 
        
        Al hacer una revisión cuidadosa de las ediciones digitales de ‘El Tiempo’ y ‘El Colombiano’, se encontraron un total de seis (6) publicaciones. Cuatro (4) correspondieron a la edición de ‘El Colombiano’ y dos (2) a la de ‘El Tiempo’. El último diario mencionado, publicó una (1) noticia el 28 de Agosto de 2013 anunciando la intención de instalar una mesa de negociación con el ELN, y otra el domingo 8 de Septiembre, en la que hace referencia a la urgencia que existe en iniciar el proceso de paz con el ELN.

            Por su parte ‘El Colombiano’ hizo tres (3) publicaciones para el miércoles 28 de Agosto de 2013, y una (1) para el domingo 1 de Septiembre, esta última relativa a la dificultad que representará aplicar el marco jurídico para la paz. De las publicaciones tenidas en cuenta para el análisis, dos (2) fueron noticias y cuatro (4) reportajes.

2    Análisis de resultados

            De los seis (6) artículos consultados para saber cómo cayó a la opinión pública el anuncio de unos posibles diálogos con el ELN el 83,3%, planteo una posición favorable frente a una mesa de  negociación con el ELN. Cabe reconocer que las publicaciones tratan de ser imparciales, sin embargo, dejan ver su apoyo al Gobierno puesto que la información que presentan es acerca de lo que opinan el Gobierno, el ex comisionado para la paz del ELN, ‘Felipe Torres’ y otros sectores políticos perteneciente a la Unidad Nacional. Ninguno de los artículos, pone en conocimiento de los lectores la opinión de los opositores de la política ejecutada durante el último año por el presidente Juan Manuel Santos.

            Apenas el 16,7% de los artículos deja ver una posición desfavorable para el proceso de paz con el ELN, al hacer referencia a la dificultad que  representará aplicar el marco jurídico para la paz, en razón de las condenas que los organismos internacionales, han impuesto a los máximos jefes guerrilleros de las FARC y el ELN. No se puede pasar por alto, el hecho de que el 0,0% de la información registrada haya manifestado una posición imparcial. Esta podría tomarse como una señal de que el país está  polarizado: la gente está o no está de acuerdo con 'firmar la paz', en este momento en Colombia no se encuentran medias tintas.

            A pesar de lo anterior, no es posible decir que las publicaciones realizadas por los diarios objeto de estudio, dejen en evidencia la opinión real del electorado. Los colombianos en general, perciben que los diálogos con las FARC en La Habana han sido un fracaso. La demora en llegar a un acuerdo y la mano tan blanda con la que el gobierno está tratando a los cabecillas de las FARC, han indignado tanto a los colombianos que, según las últimas encuestas, ni siquiera el veinte por ciento (20%) votarían por él para que sea reelegido. Sin embargo, los representantes del Gobierno insisten en darle una salida negociada al conflicto.

            Pero lo más grave no es la terquedad con que el Gobierno defiende su política, lo realmente grave son las razones con las que pretende dar respaldo a una negociación con el ELN: la liberación de un ciudadano canadiense. El mismo discurso que presentaron algunos sectores políticos, para que los colombianos aceptaran una negociación con las FARC, ahora el Gobierno lo presenta para que se avale un diálogo con el ELN: las condiciones están dadas. ¿Cuáles son las condiciones? ¿Las mismas que había cuando se dio inicio a los diálogos con las FARC? ¿La liberación de un ciudadano canadiense es garantía para dar inicio a unos diálogos de paz?

            El Presidente, para hacer de cuenta que está de mano dura con los guerrilleros exigió la liberación de un ciudadano canadiense, ¿acaso los cientos de ciudadanos colombianos secuestrado por el grupo guerrillero “no existen”? Una de las principales críticas que se le hicieron a Juan Manuel Santos cuando anunció los diálogos en La Habana fue esa: no hay garantías, las FARC deben liberar a todos los secuestrados y dejar las armas. Por parte del ELN no se percibe una actitud distinta a la de las FARC hace un año y sin embargo, desde el Gobierno consideran que las condiciones están dadas.

            Al igual que hace poco más de un año, hoy faltan muestras contundentes por parte de los delincuentes, y así el Gobierno quiera hacer aparecer que las hay, para los colombianos es evidente que no, y la liberación de un canadiense no garantiza nada, ni siquiera que estén dispuestos a liberar a los ciudadanos colombianos que tienen en su poder hace años.

            No obstante para el Presidente ese gesto es importantísimo, y suficiente para ver en él la voluntad negociadora del ELN y anunciar una mesa de negociación. Para los colombianos, semejante declaración del Gobierno no tiene presentación, entre otras cosas porque está diciendo exactamente lo mismo que dijo un ex comisionado para la paz del mismo grupo: Carlos Arturo Velandia, alias ‘Felipe Torres’, en una entrevista reportada por ‘El Colombiano’, en su edición digital el 28 de Agosto de 2013 en dos publicaciones.

            Según reporta ‘El Colombiano’, ‘Felipe Torres’ consideró varias cosas que vale la pena resaltar, para tener un posible acercamiento a la posición del ELN. Tanto Juan Manuel Santos como Carlos Arturo Velandia, consideran que: i) la liberación del canadiense es muestra de la voluntad conciliadora del ELN, es así como se hacen palpables las condiciones para sentarse a negociar la paz, ii) los tiempos se están agotando, la paz hay que lograrla antes del 2014, iii) los diálogos con el ELN deben empezar cuanto antes.

            En cuanto a la primera coincidencia no hay mucho que agregar, es sencillamente vergonzoso que el Presidente quiera decir, que los ciudadanos colombianos secuestrados por el ELN “no existen”, así como tampoco existen los de las FARC. En cuanto a los tiempos, algunos sectores hablan de que el tiempo se  agota ¿para quién? El presidente dice que para las FARC, respaldándose en la paciencia de los colombianos que se agota, sin tener en cuenta que él mismo se encargó de colmarla desde hace un año. No en vano se programa una rechifla para él siempre que confirma su asistencia a un evento público. Otros sectores afirman que el tiempo se agota para el presidente.

            Parece más razonable la tesis de que el tiempo se agota para el presidente. Al fin y al cabo, si Juan Manuel Santos no es capaz de firmar la paz antes del 2014 ¿las FARC y al ELN qué  pueden perder? Por su parte las FARC, ya tienen lo que buscaban y más: se armaron hasta los dientes, han adquirido bastante visibilidad mediática a nivel mundial durante el último año (hasta wikipedia habla de los diálogos en La Habana), han retomado el control en departamentos tales como Arauca y Cauca, lo demuestran las emboscadas ejecutadas contra más de 20 militares en dichos lugares, por las mismas fechas en que se hizo el anuncio de la negociación de la paz con el ELN. No está lejos pensar que este grupo, pretenda valerse de los diálogos para lo mismo que se están sirviendo las FARC.

            Que al presidente es a quien se le acaba el tiempo, lo dijo también Velandia en la entrevista citada: el presidente debe acelerar la marcha para que los tiempos no se le venzan y los tiempos de un proceso de paz son más largos que los que tiene el presidente. ¿Qué implicaciones tiene el acelerar la marcha? ¿Más concesiones para las FARC y otras tantas para el ELN? Está claro para los colombianos, que quienes ponen las condiciones en la mesa son los guerrilleros, y también está claro que si Juan Manuel Santos no las acepta, ellos lo coaccionan diciendo que van a decir la verdad sobre los acuerdos logrados.

            Por su parte el presidente tiene mucho que perder, si no muestra avances importantes antes del 2014: nada más y nada menos que la reelección. A los colombianos ya se les agotó la paciencia por la lentitud de los diálogos en La Habana, por la mano tan blanda que el gobierno usa con los delincuentes y por ineficiencia del mandatario para enfrentar los problemas sociales.

            En este punto, Velandia coincide con la mayoría de los colombianos, lo relata ‘El Colombiano’ en una publicación del 28 Agosto de 2013 titulada “Diálogos entre Gobierno y ELN están cerca”, así: “"Si el Gobierno no resuelve los conflictos sociales de ahora (...) difícilmente podrá resolver el conflicto armado en Colombia", afirmó, al alertar de la contradicción que representa ante la sociedad que el Ejecutivo trate con "mano dura" al campesino y con "mano blanda" al guerrillero.”

            La urgencia de dar inicio a una mesa de negociación con el ELN, es el otro punto coincidente. Por un lado, el presidente insiste en que es urgente, pero en ninguna de sus intervenciones ha dicho la razón. No sería descabellado pensar que la urgencia  tiene una relación cercana con su reelección. Por su parte Velandia, considera que para el ELN, es vital que los diálogos tengan inicio cuanto antes puesto que, en caso de que se firme la paz con las FARC, el ejército colombiano se dedicaría a perseguir en exclusiva al ELN y esa guerrilla no está en condiciones de soportar una arremetida militar tan potente contra ellos, puesto que no tienen ni armas ni hombres.  

            Es así como el discurso que el presidente presentó hace un año para entrar en negociaciones con las FARC, no sólo se repite hoy para instalar una mesa de negociación con el ELN, sino que es el mismo que presenta el ex comisionado para la paz del ELN, Carlos Arturo Velandia, alias ‘Felipe Torres’: las condiciones están dadas porque i) los delincuentes cumplieron con liberar un secuestrado, y ii) el ELN no es el mismo de hace algunos años: está debilitado militarmente y es una guerrilla con pocos integrantes. 

miércoles, 26 de junio de 2013

Las primeras impresiones sobre los diálogos de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC

Introducción


Actualmente se están desarrollando en La Habana (Cuba) unos diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), grupo al margen de la Ley; los que fueron anunciados el pasado 27 de agosto de 2012. La política del anterior Gobierno Uribe-Vélez, en cuya etapa final nuestro actual presidente Juan Manuel Santos estuvo al frente del Ministerio de Defensa, fue atacar a la guerrilla buscando debilitarla al máximo. En el lapso de aquellos ocho años del gobierno Uribe-Vélez, las FARC perdieron a sus más importantes cabecillas y a muchas de sus tropas. Aquellos fueron dados de baja o capturados, mientras muchos de sus militantes decidieron desertar atendiendo a la campaña de desmovilización promovida por el mismo Gobierno.

Es indiscutible que la política frente a las FARC del gobierno Uribe-Vélez fue bien distinta a la que desarrolla el actual gobierno. Se trató de una estrategia apoyada por la gran mayoría de los colombianos, debido a los índices de seguridad alcanzados y a todos los beneficios que el incremento de la seguridad reportó al país en todos los campos. Resulta entonces pertinente preguntar por las primeras impresiones de los principales diarios nacionales con respecto a la nueva política de diálogo adoptada por el presidente Santos.

Para responder revisé las noticias en la web-cite de los periódicos ‘El Tiempo’ de Bogotá, y ‘El Colombiano’ de Medellín, correspondientes al 27 de agosto de 2012, día en que el Gobierno colombiano informó al país que llevaría a cabo negociaciones con las FARC. De igual modo, revisé en los mismos periódicos, las noticias correspondientes al 2 de septiembre de 2012, que corresponde al domingo inmediatamente siguiente a aquel anuncio gubernamental; dado que los periódicos de diaria publicación, como ‘El Tiempo’ y ‘El Colombiano’, generalmente proporcionan un resumen de lo ocurrido durante la semana inmediatamente anterior.  

1.     Resultados estadísticos de la revisión
Como se observa en el anterior cuadro, mientras ‘El Tiempo’ del 27 de agosto publicó una noticia referente a las negociaciones de paz con las FARC, ‘El Colombiano’ difundió tres. Para el 2 de septiembre ‘El Tiempo’ presenta trece (13) artículos sobre el tema. ‘El Colombiano’, por su parte, no presentó referencia alguna.

Observando detalladamente las noticias, reportajes, entrevistas, columnas de opinión y editoriales a que se refieren los anteriores datos; es posible concluir que de diecisiete (17), once (11), equivalentes al 61,1%, apoyan las negociaciones con las FARC: diez (10) correspondientes al 55,6%, están en ‘El Tiempo’ y uno (1) en ‘El Colombiano’. De los otros seis (6) artículos que conforman los diecisiete (17) iniciales, cuatro (4) correspondientes al 22,2% y publicados en ‘El Tiempo’, se manifestaron en contra del proceso. Los otros dos (2), que aparecen en ‘El Colombiano’ no asumieron posición alguna.

2.      Análisis de los resultados

Si bien la mayoría de los artículos (58,8%) deja ver una postura favorable al proceso, es un común denominador el apoyar el proceso de paz con las FARC atendiendo a que las FARC no son las mismas de hace 10 años: han sido bastante debilitadas debido a los fortísimos golpes recibidos durante los últimos años. Varios afirman que en el lapso de los últimos 10 años, el país alcanzó una tranquilidad no vista desde hace 40 años. Resulta llamativo un giro de 180 grados: durante el gobierno Uribe-Vélez la opinión pública se mostraba de acuerdo con una política distinta a la actual del presidente Santos. Entre las personas que manifestaron su apoyo al proceso de paz se encuentran el General Oscar Naranjo nombrado Director General por el actual presidente de la república, mientras ejercía como Ministro de la Defensa en el gobierno Uribe-Vélez. Así, entonces, el giro de 180 grados resulta más llamativo: ¿por qué  personas como estas apoyan el actual proceso de paz?

Independiente de su posición con respecto a una negociación de la paz con las FARC, hay quienes afirman que para que el proceso tenga éxito, en primer lugar, se debe dejar de lado el afán de protagonismo político y, en segundo lugar, debe generarse un ambiente de confianza entre las partes, es decir, que se hace indispensable la buena fe tanto del Gobierno como de las FARC. Es evidente, para la mayoría de los columnistas, que el Gobierno ha generado el requerido ambiente de confianza, incluso, hay quienes consideran que en aras de establecer las circunstancias para llevar a feliz término el proceso, Juan Manuel Santos ha superado la raya. Por otra parte, los altos mandos del ejército manifiestan el apoyo incondicional de las fuerzas militares al Presidente, asegurando que las fuerzas militares no bajarán la guardia y seguirán combatiendo al grupo ilegal armado.  

Sin embargo, al tiempo que surgen tales declaraciones; por un lado, en el congreso se legisla sobre el fuero militar, y parece haber muy pocas garantías para quienes están arriesgando su vida en las montañas de Colombia en aras de garantizar la seguridad en  el territorio colombiano. Una columnista, María Isabel Rueda, se pregunta si será posible derrotar a la guerrilla en el campo de batalla sabiendo que por cada derrota habrá una condena, y dicha condena la resolverán personas inexpertas y no la Justicia Penal Militar que es la apta para conocer este tipo de procesos. Si cada uno de los lectores se pone en los zapatos de los militares, no tendrá que hacer mucho esfuerzo para obtener la respuesta.

Por el otro lado, los jueces de la república condenan a militares que pusieron en riesgo sus vidas al enfrentarse con el terrorismo. Es el caso del coronel Alfonso Plazas Vega, del general Rito Alejo del Rio y de otros 17.000 militares más. Es pertinente preguntar cómo conservar la dignidad y motivación del ejército si los delincuentes de las FARC podrían resultar perdonados a pesar de ser autores de crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto.

Ni que decir de las víctimas. Parafraseando a otra columnista, Guillermo Perry, en primer lugar las víctimas y en general los colombianos, tenemos que estar dispuestos a perdonar lo imperdonable; es decir, los incontables delito de lesa humanidad cometidos por las FARC durante 40 años; y es indispensable que las FARC le den, de una vez por todas, una oportunidad a la paz; pero es de dominio público que la buena voluntad de las FARC no está garantizada, entre otras cosas porque, como dice la citada María Isabel Rueda, las FARC no dan muestras contundentes de su voluntad negociadora, no existen acciones concretas que permitan a los colombianos dilucidar la buena fe de los negociadores de las FARC durante el proceso. La liberación inmediata y sin condiciones de todos los secuestrados y el desarme, serían una prueba fehaciente del hecho y no habría nada de qué hablar, pero, como estas circunstancias no se están dando, se puede pensar que las FARC están cañando. Los contendientes del proceso, tales como Dagoberto Castaño Paredes, observan que las FARC no tienen ningún afán de llegar a un acuerdo y que lIván Marquez y sus secuaces, son capaces de seguir engañando a la sociedad colombiana al son de “¡viva la patria!”, literalmente.

En el plano internacional, los diálogos de paz son bien vistos, desde la OEA y la ONU, los delegados han manifestado que las circunstancias en las cuáles se llevará a cabo el proceso son muy distintas a las de antes y son propicias para que las negociaciones lleguen a buen término, se nota, aún en el plano internacional, una aceptación de los diálogos de paz condicionada por la política desarrollada por el Gobierno anterior. Sin duda Cuba y Venezuela, y seguramente otros países de América del sur, aprueban los diálogos con las FARC, y están haciendo todo lo posible para influir en el proceso; lo relata detalladamente ‘El Tiempo’ en el reportaje titulado “Así se llegó al acercamiento con las FARC”, publicado el 2 de septiembre de 2012.

Como era de esperarse, no faltaron las críticas a la posición del ex presidente Álvaro Uribe Vélez frente al proceso. Hubo quien consideró que debía cambiar de actitud y apoyar al gobierno, otros lo llamaron a pensar en la paz de Colombia, ignorando lo que hizo durante sus ocho años de Gobierno. Para el columnista Álvaro Urrea Piñero el ex presidente Uribe debía retirarse de la política colombiana por ser un finquero guerrerista, que olvida al considerable número de colombianos que eligió a Juan Manuel Santos para que ocupara el cargo de Presidente de la República de Colombia, y llevara a término las políticas iniciadas por el mismo Álvaro Uribe Vélez.  

Varios opositores del ex presidente Uribe Vélez lo tachan de enemigo de la paz por no apoyar la política del actual presidente Santos. Parecería que están graduando de enemigos de la paz al gran número de colombianos que lo siguen apoyando y añoran sus políticas. Es algo peligroso, pues de ser así, estarían quitando legitimidad a la política de paz del presidente Santos, dado que podría devenir contraria a la democracia por oponerse a las mayorías políticas nacionales.